Hoy hace dos años que Martín dejó de estar entre nosotros (aunque con nosotros sigue). ¡Cómo pasa el tiempo! ¡Cómo pesa! ¡Cómo van cambiando los recuerdos!, y, sobre todo, ¡cómo la luz va entrando de nuevo a raudales en sus poemas, que vuelvo a leer mientras le oigo!
Siento que el dolor va dando paso a la gratitud y la suerte de haberle conocido. A veces la vida nos regala esa fortuna, pero solo el tiempo nos enseña a apreciarla.
Quise cerrar este blog, pensaba que después de él y sus entradas ya no podría escribir nada más. Ahora me doy cuenta de que fue gracias a Martín que se mantuvo abierto y vivo. Por eso quiero dedicarle esta canción que, de seguro, hubiese cantando y bailado. Se hubiese reído, y también se hubiese emocionado. Porque él era así, un tipo muy vivo. Un amigo que daba vida.
Todo tiene un principio y un final. Y este llegó ya. Muchísimas gracias a las miles y miles de personas que habéis caído, por una causa u otra, en este humilde refugio. Hace unos días, la sobrina de mi gran amigo Martín Marcos dejó un nuevo comentario. Entonces me di cuenta. A todos nos ha pasado. Estoy segura. Hay un antes y un después en nuestras vidas desde la muerte de Martín. Así lo siento en mí, y así ha pasado también en este blog. Me cuesta mucho volver a escribir una entrada. Es tan intenso el sentimiento expresado aquí por todos los que le conocíamos, o no, que siento que cualquier cosa que escriba es pura banalidad. Así lo siento.
Empecé este blog sin un por qué y se lo dediqué con burlona ironía al oso Mitrofán, muerto en accidente de trabajo. Pero tras la muerte de Martín en accidente de trabajo, qué ironía con tan poca gracia, entiendo que debo acabarlo. Al menos por ahora. Prefiero que quede como el lugar de encuentro donde todos nos acordamos de nuestro gran amigo. Siempre habrá un antes y un después en nuestras vidas. Pensemos en la fortuna de nuestro privilegio y pensemos en todo lo que nos sigue enseñando.
Gracias de corazón, a todos, mucha suerte. Sed buenos, gastad poco pero hacedlo como si fuerais los más ricos de la tierra, y viajad mucho. No dejéis de hacedlo.
Besos mil.
Hoy hubiésemos hablado. En ciertas fechas éramos muy cumplidos. Me hubieses contado algún nuevo amanecer del mundo, en esos tus viajes de mochila y techo de estrellas; o me hubieses hablado de nuevo, como siempre, de tus hermosos pinares y de ese horizonte tan inspirador que veías al salir de casa.
Hoy me hubieses contado una última partida de ajedrez, ¡que bello paisaje! Y también me hubiese puesto al día sobre Arrabal.
¿Sabes? Desde que ya no estás, Arrabal ha salido de mi vida sin más. ¡Qué curioso! Él nunca sabrá la magnífica promoción que tú le hacías. Le hacías grande, muy grande, como a tantas cosas, como a tanta gente, pero desde que no estás, esas cosas y esas gentes han salido de mi vida sin dejar saudade. Sólo tú, compañero.
A las aladas almas de las rosas, del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero. Te recordaremos siempre.
(A Martín Marcos en su cumpleaños) Fotografía cedida por la familia, publicada en el Diario de Burgos.
¡Cuánto te voy a echar de menos, querido Martín!
Como tú decías cada vez que la vida nos golpeaba, hoy yo también me siento materia prima.
¡Qué grande es el vacío que dejas! ¡Qué inmenso!
Te he visto en las noticias, hablaban de ti y de tus amados pinares de Vilviestre.
¡Qué triste se me hace ver tu nombre sin que te acompañen los versos!
¡Qué triste, querido amigo!
DESPEDIDA
(El porvenir es tan inevitable como el rígido ayer )
Borges.
Cómo sonríes mientras llega el alba
Parece que es un sueño entretenido
Parece que despierto vas dormido
Tu universo es abierto, rosa y malva.
Tupido de maleza, sierra calva
Donde el búho y el mirlo hacen su nido
Yo voy ensimismado, endolorido
Aterrado de amor que no me salva.
Miro tus grandes ojos, soy océano
Brisa perdida, barca naufragada
Soy un trozo minúsculo en tu mano.
¡ Y qué tranquila espera tu morada!
¿No oyes la ira y el clamor humano ?
Eres llanto de estrellas, Cielo, Nada. Martín Marcos. 2-4-2008
Qué perdida tan irrecuperable para Lis y para mí.
Y para la poesía.
Y para todos los que tuvimos la enorme dicha y el prestigioso honor de conocerle.
Era más escritor
y más poeta
y más humano
que todos los que le vamos a sobrevivir.
Y obviamente infinitamente más que yo.
Era además legnador, sabio,
filósofo, ajedrecista, viajante, obrero.
Y mil cosas más.
Y todo lo supo hacer como nadie.
Encontró el arte de escribir,
de corretear,
de dormir en la acera de una capital,
de analizar una partida de Magnus,
de leer uno de sus sonetos,
de moverse, de reír, de hablar
de Spinoza con naturalidad y de Wittgenstein
con conocimiento,de comentar con aplicación y brillantez un raro verso de un poeta 'imposible',
de escuchar,de dejar pasar el tiempo,
de no preocuparse por lo que le despreocupaba,
y de interesarse por lo que le interesaba.
Conseguía encadenar su existencia con aciertos constantes.
Y deslumbrantes.
Nunca supimos si tuvo alguna opción religiosa o política,
parecía que nunca nada de eso le había venido a la mente.
Nos regalaba con portentosa y callada lección de existir,
cuando pasaba sus rachas de obrero en paro vivía su jubilo de levantador de tablas.
Ni a nadie ni a mí pidió nunca nada. Solo sabía dar.
Le he visto en Chipre o en Chicago con la misma camisa e idéntica mochila.
Se ha ido al Sol.
Allá estará divinamente,como estuvo siempre en cualquier sitio.
No le gustaría saber que nos devora el sentimiento.
Le espantaría oír que nos causa un dolor que no creíamos nunca llegar a sentir.
Era lo que yo siempre quise ser sin lograrlo:un santo pagano, un justo civil...por los siglos de los siglos. Fernando Arrabal
Vivir de lo inútil
A Martín Marcos, poeta de los bosques, que me hizo tesorera de sus versos.
Me gustaría vivir de lo inútil.
Trabajar mirando el batir
de alas de las gaviotas,
o hacer un ensayo criptográfico
sobre la danza de apareamiento
de las cucarachas.
¡Tanto me gustaría vivir de lo inútil, que me duelen las manos de no hacerlo!
Me gustaría pintar rayas en las palmas
de las niñas con ganas de amor,
y fabricar mielina para cargar
cientos de palabras
en las bodegas de los petroleros
que cruzan el Atlántico.
O coser flores en los andamios,
y cantar la tabla de sumar en las escuelas,
uno más uno, dos más dos,
todo cambia, porque vive
nada permanece.
Y después, una mañana,
para no vivir de lo inútil y que me riñas,
me gustaría dormir
por encima de mis posibilidades.
Y al despertarme
hacer un máster de adivinanzas.
¡Me gustaría tanto vivir del aire!,
¡me gustaría tanto jubilarme
cum laudem en lo más inútil!
Viejo y disparatado,
como un niño locuaz, sobresaliente,
feliz en el acabado,
en ese viaje impagable de ver siempre llena
la media botella de la vida.
Udaberri. 21.06.2006
*Martín Marcos en Vilviestre del Pinar. Foto de Toñi Teno.
* Junto al Pino Roble-
Un poema dedicado a todos los alunados del mundo. Unos versos de mi amigo Martín Marcos, poeta de los bosques burgaleses.
Luna Luna
Miro el sol y la luna Y todas las estrellas y estoy inmerso en ellas dormido como en cuna. No me falta ninguna de contemplarlas bellas Ni juicios ni querellas ni siquiera la tuna, tan sólo quiero aquellas que son como una; A veces centellas o en clave de runas. A veces desierto desierto sin dunas A veces olivos sin flor ni aceitunas. Porque no lo has visto porque hay mucha bruma, porque estás muy solo y ataca la hambruna. Tan lejos del mundo absorto en la Luna. 17-4 2009